Propuesta de La Libertad Avanza
El bloque de La Libertad Avanza presentó en la Legislatura porteña un proyecto de ley que propone derogar tres artículos del Código de Habilitaciones y Verificaciones vinculados con las restricciones a la venta de bebidas alcohólicas.
La iniciativa plantea eliminar los artículos 1.1.1, 1.1.3 y 1.1.4 del capítulo denominado “Restricciones a la venta de bebidas alcohólicas”, correspondiente al Anexo B del Código de Habilitaciones y Verificaciones, aprobado por la Ordenanza N° 34.421 y cuyo texto fue consolidado por la Ley N° 6.764.
De acuerdo con los fundamentos del proyecto, las normas vigentes establecen que el expendio de bebidas alcohólicas para consumo fuera del establecimiento está limitado al horario de 8 a 22, mientras que el envío a domicilio puede realizarse de 8 a 0. También se prohíbe la venta en locales autorizados entre las 5 y las 10 y el consumo dentro de esos establecimientos entre las 5.30 y las 10.
El proyecto también busca eliminar la prohibición de expendio y envío a domicilio de bebidas alcohólicas en locales dedicados a la venta de golosinas envasadas, quioscos y maxikioscos.
En los fundamentos, los autores sostienen que la iniciativa tiene como objetivo “recuperar las libertades individuales” y hacer respetar el derecho de propiedad mediante la eliminación de regulaciones que, según señalan, “distorsionan el mercado”.
El texto sostiene que el individuo es dueño de su cuerpo y de sus decisiones y cuestiona el rol estatal sobre las elecciones individuales vinculadas con el consumo de alcohol. En ese sentido, el proyecto menciona el principio de autonomía de la voluntad establecido en el artículo 958 del Código Civil y Comercial de la Nación, además de derechos contemplados en la Constitución Nacional y en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.
Entre los argumentos incluidos en la iniciativa se señala que las restricciones horarias afectan el derecho de propiedad de los comerciantes al impedirles disponer de sus mercaderías y realizar transacciones lícitas fuera de los horarios establecidos.
El proyecto también cuestiona la diferencia establecida entre los distintos tipos de establecimientos comerciales. Según sus fundamentos, el artículo 1.1.4 establece restricciones que afectan a determinados comercios, como quioscos y maxikioscos, mientras permite la comercialización en otros establecimientos, entre ellos supermercados y locales gastronómicos.
“En suma, no existe justificación técnica para que un ciudadano pueda comprar alcohol en un supermercado en cierto horario pero no así en un quiosco”, sostiene el texto presentado ante la Legislatura.
Otro de los argumentos planteados está relacionado con el cumplimiento de las restricciones. Los autores afirman que la aplicación de las normas generó situaciones de incumplimiento y sostienen que las limitaciones horarias pueden favorecer la aparición de “arreglos irregulares” con personal de inspección. En ese marco, consideran que la derogación permitiría reducir cargas administrativas y espacios de discrecionalidad en los controles.
El proyecto diferencia además las restricciones comerciales de las políticas destinadas a abordar los consumos problemáticos de alcohol. Según los fundamentos, estos últimos constituyen un asunto de salud pública que requiere medidas específicas de prevención y tratamiento, mientras que las prohibiciones horarias tienen un alcance general sobre los ciudadanos adultos.
La iniciativa también sostiene que las restricciones pueden generar canales informales de comercialización y concentrar la demanda clandestina en determinados puntos, con consecuencias sobre la convivencia vecinal.
En otro tramo de los fundamentos, los legisladores señalan que las características de la Ciudad de Buenos Aires, por su actividad comercial permanente y su condición de destino turístico internacional, hacen necesario revisar las restricciones horarias vigentes.
De acuerdo con el proyecto, la eliminación de esas limitaciones podría favorecer un mayor volumen de transacciones comerciales formales, incrementar la recaudación tributaria indirecta y generar actividad en sectores vinculados con los servicios y la logística.
También plantea que la eliminación de las restricciones permitiría aumentar la competencia entre grandes distribuidoras y pequeños comerciantes y ampliar la disponibilidad de productos y la competencia de precios para los consumidores.
Finalmente, los fundamentos sostienen que la derogación de los tres artículos permitiría simplificar la estructura administrativa de la Ciudad, reducir espacios de corrupción discrecional, garantizar condiciones de igualdad entre establecimientos comerciales y orientar los recursos estatales de fiscalización hacia el orden público, la seguridad vial y el cumplimiento de las normas de convivencia.






